viernes, 4 de septiembre de 2015

Innovación para avistar los Icebergs de mercado



Una noción extendida al respecto de la innovación habla de una innovación practicada por un pull de empresas con músculo financiero, que cotizan en bolsa y que dedican recursos a elucubrar acerca de ideas disruptivas. Nada más lejos de los clichés. La innovación es una herramienta especialmente útil y sencilla para hacer que las compañías pequeñas puedan tener aspiraciones de grandes y para que grandes no dejen de serlo y deriven, con los cambios de tendencia, a una deriva agónica. 

Permanecer de forma equilibrada en el mercado requiere realizar innovación continua en la empresa, trabajando de forma sostenible en sus productos, en su modelo, su identidad verbal o sus procesos productivos entre otras cuestiones, pero no siempre en términos de cambio o ruptura con lo existente, sino de revisión de su adaptación al mercado. La innovación se configura dentro de una compañía como la herramienta perfecta para llevar a cabo una transformación competitiva que permita su posicionamiento y su crecimiento continuado a lo largo del tiempo.

Analizando un compendio de compañías que no vieron el Iceberg que se encontraba en su camino, podíamos glosar un listado de características comunes a todas ellas. Seguro que en la mayoría de los casos podríamos concluir que la innovación es una característica necesaria en la selección natural de las empresas y que éstas habían realizado pocos esfuerzos en este sentido. Bien es cierto que lo positivo de esta consideración es que como característica no es innata, ni limitada a cupo, sino todo lo contrario, es un conocimiento metodológico rápidamente imprimible si se aplican las medidas adecuadas y se apuesta por invertir en adquirirla y utilizarla.  

Así pues si la innovación es la mejor herramienta de anticipación para los momentos económicamente inciertos, estaríamos también de acuerdo en que innovar no es para evitar que el barco se hunda, sino para saber en todo momento explotar el potencial de la nave y las posibilidades de los rumbos, pudiendo incluso avistar  los Iceberg o predecir devastadoras tormentas antes de que sucedan y lo que es más importante, para tener una visión clara de otros posibles océanos donde navegar con menores riesgos y necesidades de esfuerzo para conquistar territorios. 

Más allá de metáforas, la realidad de muchas empresas tiene que ver con una visión más operativa, gracias a un conocimiento claro para esquivar obstáculos, pero a veces aferrados a perspectivas estáticas detrás de largos planes estratégicos, hechos varios años atrás o a políticas de expansión con estudios realizados en situaciones diferentes a las que puedan acontecer en la actualidad.

En un contexto donde el movimiento es imprescindible para no zozobrar, la innovación bien practicada es una capacidad a perseguir para seguir navegando con el mismo éxito en el mercado.

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